Tras su gran estatura y sus anchos hombros, Tom Kaulitz escondía un
corazón vulnerable. Por eso siempre había evitado a las mujeres, aunque no podía
dejar de pensar en su vecina. Pero se decía que ella era demasiado joven para él.
Anna también se había enamorado de Tom la primera vez que lo vio, y a pesar de las reticencias del vaquero, iba a perseguirlo hasta que lo convenciera de que ella
era la mujer perfecta para él...
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